Mi historia con los perros comienza cuando con diez años, paseando con un amigo en la calle me encontré un perro abandonado.
Ese perro marcó mi vida. Me lo intenté llevar a mi casa, pero mis padres no querían y el perro estuvo acompañándome al colegio y durmiendo en la puerta de mi casa varios meses. Hasta que un día mis padres me dejaron tenerlo en casa, pues el perro me había elegido a mí. Desde entonces pasaba todas las hora con «Draqui» y ahí, empezó todo.
Dos años más tarde, mi padre adquirió algunos perros de caza y todos los días al salir del colegio me iba con ellos. Así me enseñaron a comunicarme con ellos, hasta que tal era mi pasión por los perros que decidí formarme como adiestrador haciendo cursos con los ahorros que iba consiguiendo.
Tal era la pasión por los perros que me formé en diferentes disciplinas.